Bogotá cobra otra dimensión cuando el horizonte se oscurece. Lo que en horas diurnas es prisa y neblina, en la noche es fuego emocional. Dentro de esta evolución urbana persiste una tradición adaptada al presente: https://alexiamzng878478.blogprodesign.com/61488549/el-arte-del-coqueteo-en-la-noche-capitalina